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miércoles, 9 de octubre de 2013

Tenebroso amanecer de preocupaciones.

Ya no me preocupa que la sombría ola de pobreza alcance a uno de cada cuatro españoles. Ya no me preocupa que en unos años haya ahogado a otro cuarto. Ya no me preocupa presenciar, impotente, cómo entierran día a día derechos humanos. Ya no me preocupa el destape y auge de una ultraderecha fanática, incompasible, despiadada. Ya no me preocupa el amanecer del tenebroso Nuevo Orden Mundial. Ya no me preocupan las cámaras que nos vigilan. Las cárceles del pensamiento.
Lo que me preocupa es qué hacen los buenos mientras tanto. Qué hacen las víctimas. Qué hacen los que rezan a su Dios. Y qué hace su Dios. Lo que me preocupa es qué haces tú, lector, mientras tanto.



martes, 24 de septiembre de 2013

De los que se hacen los ciegos.

Dicen que no hay más ciego que el que no quiere ver. En efecto. Conozco el caso de personas que, sin ser ciegos, llevan los ojos cerrados. Aprietan los párpados con fuerza para que no les entre ni un sólo resquicio de luz. No quieren ver. Porque saben que si abren los ojos se darán cuenta de que el mundo es un vertedero que hay que limpiar. Y no quiere limpiar. Si abren los ojos confirmarán que sus ídolos son grandes señores de la contaminación. Y no quiere cambiarlos. Si abriesen los ojos tendrían que renunciar a sus sueños, que están hechos de humo. Y no quieren renunciar a ellos, porque no tienen otros. Si abriesen los ojos comprobarían que su padre protector es un tirano. Y entonces tendrán que emplear todas sus energías en emanciparse de él. No habría excusas. Demasiado riesgo. Demasiado incómodo.
Los que llevan los ojos apretados, cuando se despistan y los abren un poco, intuyen que viven en una ficción. Pero al fin y al cabo una ficción compartida por muchos. Una ficción casi real. De modo que vuelven a presionar los párpados con fuerza rezando por que la realidad se convierta en su ficción para siempre.
Al llevar los ojos cerrados no ves la luz, así que tampoco ves el vertedero, no ves los gases tóxicos que contaminan el ambiente, no ves las enfermedades que provocan los desperdicios. De modo que no hay que limpiar, no hay que preocuparse. Piensan que se limpiará sólo, o que lo limpiarán otros, o que simplemente no les afectará. Con los ojos cerrados, todo es más sencillo.
Pero, eso sí, poco a poco el hedor putrefacto de la basura se va haciendo insoportable. Y se puede vivir con los ojos cerrados, pero no con la nariz tapada.


domingo, 28 de julio de 2013

Libertades individuales, cautiverios colectivos.

La serie Dollhouse se enmarca en un mundo futurista distópico en el que los avances tecnológicos han desarrollado la capacidad de formatear, para seguidamente reconstruir, la conciencia de los seres humanos. La historia se basa en las relaciones sociales de una empresa que se dedica a alquilar seres humanos cuyas mentes han sido personalizadas en función de las fantasías y caprichos de sus clientes. Esto es un ejemplo que pone de manifiesto las bondades de la iniciativa privada (o libertad individual, como se conoce en neolengua) que tanto magnifican los sacerdotes del capitalismo. Los dueños de la empresa son personas soberanas que tienen la libertad de comercializar con los recursos que se apropian, sean materias primas, conocimiento, o, como en este caso, personas (recursos humanos en neolengua).
En nuestros días observamos cómo el sistema capitalista está evolucionando hacia un modelo que tiende a hacer realidad ficciones tan faltas de ética como las de Dollhouse. Un ejemplo, en EE.UU el sistema de prisiones está pasando de manos del estado a manos privadas. Sus dueños se lucran con el mantenimiento de presos que alquilan a grandes empresas (como Microsoft, Starbucks o Colgate) en calidad de fuerza de trabajo barata. A todas las grandes empresas involucradas en el negocio, por supuesto, les interesa tener una rica cantera de recursos humanos, por lo cual ejercen presión en los gobiernos para que modifiquen el código penal de modo que las clases más humildes ingresen en prisión por delitos menores o pequeñas infracciones como lo son impagos de multas o consumo de drogas.
En definitiva, la libertad individual dentro de un sistema capitalista se traduce, pues, en libertad de apropiación, explotación y dominio: en otras palabras, cautiverios colectivos.



jueves, 25 de julio de 2013

La vida es lucro, la muerte también.

El PP estableció que los conductores de Renfe perderían parte de su sueldo con cada retraso (es una forma de aumentar la competitividad y la producción, ya que miles de personas deben coger a diario el tren, llegar a sus trabajos a tiempo, para así maximizar las ganancias a sus empresas y que de esta forma crezca la economía del país (aunque luego buena parte de esta economía sea succionada por unos pocos magnates financieros avarientos). El conductor tenía que correr, debía llegar a su destino puntual para que no le descontasen un porcentaje de su sueldo. Competitividad, producción, máximo crecimiento, ganancias inmediatas, codicia: el capitalismo mata.
Y luego hace negocio de sus muertes: en los próximos días los medios de comunicación nos van a contar hasta el último morboso, nauseabundo y enfermizo detalle de la catástrofe. Jugarán con nuestras emociones y las de los afectados a través de la producción y emisión de videos, testimonios, noticias, tertulias y reportajes que les producirán más beneficios económicos.























Nuestras condolencias a los afectados:



viernes, 19 de julio de 2013

La indiferencia

La indiferencia es el ego cubierto con una espesa capa de hormigón. Cuando aparece una realidad incómoda ante sus ojos, el ego se recoge en su interior para darse una ducha de cemento armado, y luego se pone al sol de la evasión para acartonarse en sus placeres. 


Terrorismo financiero

  

Desde despachos que rozan el cielo, los amos de las finanzas con poderosas calculadoras cuánticas desatan tormentas perfectas que se extienden a la velocidad de la globalización. La especulación financiera es un huracán virtual que surge desde las ventanas de la banca internacional; a su paso va desposeyendo a las poblaciones de su riqueza para acumularla en sus ordenadores privados. El ojo del huracán financiero, que es la codicia, engulle moneda a moneda, billete a billete, a la economía real, que es la que alimenta a los pueblos: eleva los precios por los aires, devasta los puestos de empleo, devalúa la fuerza de trabajo. Las ventanas de la banca internacional succionan con sus vorágines especulativos el jugo del esfuerzo del pueblo. Desde las ventanas de los rascacielos caen tormentas de granizo que apedrean las cabezas de los trabajadores y las cosechas que los alimentan. La especulación es el tormento que atruena sobre la salud de las democracias, hundiéndolas en crisis existenciales. Mientras la tormenta especulativa continúe los derechos humanos no serán más que papeles mojados de sangre financiera.

Posesión cultural


El consejo de nigromantes de la gran empresa conjura en su ceremonia industrial a los espíritus de la persuasión. Los entes acuden a la invocación creativa. Los nigromantes los condensan en un hechizo publicitario disfrazado de obra de entretenimiento o de informativo. El encantamiento, cargado con las fuerzas del convencimiento, se libera desde la pantalla tecnológica. Los espíritus, representantes de intereses comerciales, se abalanzan enrabiados hacia la mente espectadora. Con su apariencia de inocencia, neutralizan sus recursos racionales; con sus promesas de placer inminente, la embelesan; con sus espectáculos de circo psicodélico, la hipnotizan. Así logran introducirse en el núcleo neuronal, donde inyectan su néctar cultural y se instalan como moradores metafísicos. Se apoderan de la conciencia, la poseen. Ahora detentan fragmentos de poder. Manipulan sus conexiones ideológicas: condicionan la interpretación de la realidad, influyen en las tomas de decisiones, confunden los deseos y las necesidades.

Sólo un espíritu, el crítico, será capaz de exorcizar de la conciencia a los entes comerciales.



Capitalismo pirómano



El capitalismo financiero ha prendido a la civilización con la antorcha de la usura. Las llamas se propagan por la economía, la política, la sociedad, la comunicación: los cuatro poderes se funden en el caldero del capital. Los engranajes del mercado global, enrojecidos como diablos, a su paso carbonizan: a las personas, a los animales, a los vegetales, reduciéndolos a ascuas, recursos de comprar y tirar. El fuego del libre mercado, provocado desde las altas esferas, incinera a los espíritus, consumiendo su esencia en brasas: a los de los pueblos, en piras inquisidoras; y a los del poder, en la hoguera de la codicia. El capitalismo pirómano celebra pirotecnias de derechos humanos que estallan como fuegos artificiales y se desvanecen entre los valores del mercado. La solidaridad por la otredad se evapora en espeso y negro humo que anega a las conciencias de confusión vital. El aire se lleva a la dignidad humana, calcinada, como a las cenizas del volcán. La resignación de los buenos es la maleza que alimenta las llamas de este incendio civilizatorio y la indiferencia el clima que lo permite.


¿Cuánto dinero te hace falta para vivir?


Un empleado de mercadona económicamente vive bastante bien: puede cobrar 1.300 € mensuales, al año 15.600 € (más de la media, que son 12.000 €). Ponle que esta persona empieza a trabajar a los 20 y se jubila a los 67: habrá ganado en su vida 733.200 €. Es decir, que una persona humana con 1 millón de € puede vivir toda una vida desahogadamente. ¿Te imaginas lo que sería tener 5 millones €? Podrías vivir toda una vida de derroches y despilfarros, si eso te hiciese feliz.
Pues el dueño de mercadota no se conforma con acumular 5 millones €, ni con 50, ni siquiera con 500 millones €: su patrimonio oficial asciende a 4.600 millones €. Insultante, humillante, degradante. Aun así, todavía necesita ampliar más su codicioso imperio.
Este el tipo de gente, conocidos como los grandes mercados financieros, que no habrá más de 15 familias en España, es la que dirige los hilos de la sociedad, la política y la economía: ellos monopolizan todos los recursos naturales y humanos: energía, combustibles, alimentos, ropa, tecnología, dinero, empleo, viviendas, finanzas, etcétera.  Y ahora están exigiendo la extinción de los derechos sociales de las mayorías para podernos explotar mejor. Ellos lo tienen bien claro: la guerra de clases existe, y la están ganando desde hace mucho. Y si no nos ponemos en marcha, la ganarán definitivamente.


viernes, 6 de abril de 2012

Diálogo de la televisión privada



Es muy fácil olvidar lo más elemental: los canales de televisión no son hermanitas de la caridad que trabaja con fines sociales. Antena 3, por decir uno, no se preocupa porque estemos informados de los acontecimientos de la actualidad, por mucho que nos engañe guardando las apariencias con campañas de prestigio y otros embustes publicitarios. Como servicio de una empresa privada, a lo único que aspira un canal televisivo es a amasar ganancias. Ganancias que proceden de contratos y acuerdos con grandes empresas.

            Empresa de seguros: - Necesito clientes -.
Antena 3: - Vale, nosotros somos una empresa que se dedica a convertir personas en clientes -.
Empresa de seguros: - ¿Cuántos clientes conseguiré con XXXXXXX €?
Antena 3: - Bueno, nosotros no te podemos asegurar un número exacto de clientes, pero sí que te podemos garantizar que tenemos una audiencia de XXXXXXX personas, que son clientes tuyos en potencia. Y también te podemos asegurar que tenemos un equipo de profesionales del marketing, publicidad y comercio invirtiendo todas sus capacidades en disparar los beneficios de empresas como tú -.
Empresa de seguros: - Confío en su eficacia -.
Antena 3: - Te hablaré a cerca de nuestra eficacia: nuestro repertorio de programas está destinado a educar entreteniendo a nuestros millones de televidentes: en nuestros gabinetes de creación de programas participan profesionales de psicología publicitaria que conocen a fondo la psicología de la audiencia, y saben cómo convencerles de que tus productos son una necesidad imprescindible para ellos-.
Empresa de seguros: - Ya ¿Puedes concretar un poco? -.
Antena 3: - Sí, mira, te pondré el ejemplo de nuestro programa estrella, el telediario, en relación a tus productos. Si contratas nuestros servicios, dispondremos las noticias de modo que se cree un ambiente inconsciente en la audiencia de miedo e inseguridad ante todos los aspectos de la vida, y cuando ese sentimiento gobierne su percepción del mundo, aparecerá el anuncio de vuestra empresa. De este modo, los espectadores no serán capaces de salir a la calle sin vuestra protección, no cogerán el coche sin contratar vuestro seguro de mayor calidad, no vivirán tranquilos sin instalar en sus casas un complejo equipo de alarmas, no serán capaces de respirar sin haber contratado un seguro de vida de alto riesgo -.
Empresa de seguros: - Perfecto, es más de lo que puedo desear -.
Antena 3: - Gracias. Seguimos prosperando para servirles -.




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martes, 7 de febrero de 2012

Imperialismo musical




El proceso de la gota china es una tortura que consiste en someter a la víctima al sonido continuo de una gota golpear sobre su frente con el fin de agotarlo psicológicamente. Este suplicio se ha sofisticado y hoy es la población la que se somete a él por iniciativa propia. No es fácil escapar de este martirio mental porque la gota golpea en coches, autobuses, casas, comercios, etcétera, de modo que aunque huyas de ella te persigue hasta que te salpica sin poder evitarlo. La gota está disfrazada de canciones que parecen distintas pero son igual, sus componentes se reducen a: percusión electrónica de compás cuatro por cuatro invariable, estribillo repetido ocho veces en tres o cuatro minutos, dos melodías, tres en los mejores casos, que alternan voz y sintetizador de un único sonido. El constante bombardeo de un repertorio endiabladamente mínimo de canciones abrumadoramente monótonas durante minutos, horas, días, semanas, meses, años... martillea tus neuronas hasta su muerte y resurrección como zombis, y disloca tu imaginación creativa hasta la dimensión del tedio. La gota desemboca lenta y constantemente en el mar del subconsciente invadiendo las profundidades de necias melodías que perseguirán tu alma una transmigración tras otra. Cuidado con qué emisora sintonizas, las carga el poder.