Ya no me
preocupa que la sombría ola de pobreza alcance a uno de cada cuatro españoles.
Ya no me preocupa que en unos años haya ahogado a otro cuarto. Ya no me
preocupa presenciar, impotente, cómo entierran día a día derechos humanos. Ya
no me preocupa el destape y auge de una ultraderecha fanática, incompasible,
despiadada. Ya no me preocupa el amanecer del tenebroso Nuevo Orden Mundial. Ya
no me preocupan las cámaras que nos vigilan. Las cárceles del pensamiento.
Lo que me
preocupa es qué hacen los buenos mientras tanto. Qué hacen las víctimas. Qué
hacen los que rezan a su Dios. Y qué hace su Dios. Lo que me preocupa es qué
haces tú, lector, mientras tanto.

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