viernes, 19 de julio de 2013

Capitalismo pirómano



El capitalismo financiero ha prendido a la civilización con la antorcha de la usura. Las llamas se propagan por la economía, la política, la sociedad, la comunicación: los cuatro poderes se funden en el caldero del capital. Los engranajes del mercado global, enrojecidos como diablos, a su paso carbonizan: a las personas, a los animales, a los vegetales, reduciéndolos a ascuas, recursos de comprar y tirar. El fuego del libre mercado, provocado desde las altas esferas, incinera a los espíritus, consumiendo su esencia en brasas: a los de los pueblos, en piras inquisidoras; y a los del poder, en la hoguera de la codicia. El capitalismo pirómano celebra pirotecnias de derechos humanos que estallan como fuegos artificiales y se desvanecen entre los valores del mercado. La solidaridad por la otredad se evapora en espeso y negro humo que anega a las conciencias de confusión vital. El aire se lleva a la dignidad humana, calcinada, como a las cenizas del volcán. La resignación de los buenos es la maleza que alimenta las llamas de este incendio civilizatorio y la indiferencia el clima que lo permite.


No hay comentarios:

Publicar un comentario