Nos hacen
creer que el dinero es felicidad. Nos inculcan el dinero como valor absoluto y
de esa forma colonizan nuestras mentes: teledirigen nuestras metas y objetivos
vitales, moldean nuestros sueños. Manipulan nuestra forma de ver el mundo y
nuestra ideología. De esa forma nos hacen sumisos del sistema capitalista,
obedientes incondicionales.
Ayer, en El
Hormiguero, entrevistaron a Mario Casas y a Hugo Silva. El público admira a
esta gente: son iconos sexuales; gozan de un éxito profesional que les
garantiza prestigio social y mucho dinero; y, además, como demostrará la
entrevista que les hacen (inocente el que crea que es espontánea y no preparada
hasta el último detalle), son gente muy divertida, gente que sabe pasárselo
bien, vivir la vida con alegría. Es decir, por lo que ya conocemos y por la percepción
que nos va a generar el programa (que lo tiene todo calculado milimétricamente
para apoderarse y jugar con nuestras emociones), estos dos actores representan
el éxito social y la felicidad.
Son ídolos de
masas. Son gente culturalmente muy influyente (igual que los deportistas de
élite, por ejemplo). Las opiniones que expresan en público son cruciales porque
los adolescentes (de edad y mentalidad) los ven en buena parte como ejemplos a
seguir. Su responsabilidad social es (o debería ser) vital.
En un momento
dado del programa les preguntan ¿Qué es lo que más valoras de una mujer? Esta
pregunta es clave porque, a través de su respuesta, el público espera obtener un
consejo de un valor incalculable: las chicas, babeando por todos lados,
obtendrán información para gustar a héroes como ellos y los chicos, deseosos de
estar en su lugar, para parecerse un poco a ellos. Es decir, la respuesta a esa
pregunta representa un valor absoluto que se asocia a la felicidad.
Ahora, adivinar
la respuesta de Hugo Silva… ¿Alegría, honestidad, responsabilidad, solidaridad,
sinceridad, disciplina, estabilidad, madurez? No, nada de eso. Dinero. La
respuesta es: dinero. Lo que más valora de una mujer es el dinero.
Y lo más
gordo es que no existe ningún tipo de pudor de decir tamaña insensatez en
público. Quizás porque no somos muy conscientes de la importancia de los
valores humanos. Los valores son la base de nuestro pensamiento, a través de
ellos vemos el mundo de una forma u otra, elegimos nuestras actitudes, nuestros
gustos y preferencias, conformamos nuestra ideología. Hay valores positivos que
inducen a la felicidad y los hay negativos que generan infelicidad. Poner el
valor del dinero por encima del valor de todas las cosas (por ejemplo, la
dignidad o la honestidad) es despreciable, de primeras porque es falso que a
más dinero mayor felicidad y de segundas porque no puedes esperar nada positivo
de personas con ese pensamiento.
Es
despreciable que gente así de irresponsable fomente estos valores y es
despreciable que haya programas así de perjudiciales. Pero lo más perverso es
que estos son los valores de las
corporaciones mediáticas, los que quieren que nosotros tengamos. Quieren que el
capital sea nuestro sueño. Porque nadie quiere destruir sus sueños.
